Entonces,
cuando en apariencia ya se avecinaba completa desolación, el
gemido prolongado de Tía anunció un nuevo parto. Y nació
Selene, la Luna. Y, mágicamente, la negrura se despejó.
Ella brotó como una flor en la roca árida, o como un manantial
en el desierto: sola lumbrera en todo el tenebroso firmamento (porque
aún no habían nacido las estrellas).
Pero si bien su hermano era de oro, y sus destellos puro fuego vivo,
Selene, la Luna, era de pálida plata; piel fantasmal, que da
miedo casi mirarla, al tiempo que fascina y enamora.
También ella atraviesa el cielo en su carro conducido por caballos,
o bien montada en una yegua. Toda la noche dura su viaje, tanto tiempo
como su hermano permanece durmiendo, oculto, mientras surca las aguas.
Y sólo cuando ella acaba su ruta y se sumerge a su vez en el
Océano, en el lado opuesto del horizonte, él emerge de
nuevo.
Cuentos de la mitología griega V.
En el firmamento
Alicia Esteban y Mercedes Aguirre
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PROYECTO
DIDÁCTICO QUIRÓN
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"Salir
de la falsa sensación de que a través de los informativos
que emiten las televisiones nos estamos informando supone un esfuerzo
intelectual que no todos estamos dispuestos a realizar. Sin embargo,
todos tenemos la suficiente capacidad para poder comprender lo que sucede
a nuestro alrededor asumiendo nuestra obligación de formarnos
para abandonar la ilusión de que vivimos en la sociedad plural,
libre y democrática que diariamente es difundida por los medios
de comunicación. Para ello es necesario que conozcamos las fortalezas
y debilidades que la información televisiva debe afrontar a la
hora de comprender e interpretar la realidad; así como los mecanismos
que los canales de televisión utilizan para potenciarlas o evitarlas
en pos de mantener el actual sistema informacional, basado en el control
del espacio público y la obtención del consenso social
por parte del poder empresarial y político".
Manipulación
y medios en la sociedad de la información
VV.AA
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"Pues
bien, con el fin no sólo de despojarnos de esa iconografía
revolucionaria basada en los Monstruos políticos de la Modernidad,
sino con el objetivo de construir una sociedad que abandone el paladar
rebelde de políticas asesinas, urge rechazar la creencia pleistocénica
de impartir justicia desde las bóvedas de la tiranía.
Así que, igual que el Estado tuvo hace siglos que alejarse de
las banderas religiosas y pasar de la política de confrontación
a la búsqueda de la paz social dentro de un espacio laico, de
la misma manera consideramos que hoy por hoy y a estas alturas de la
Historia es más que necesario volver a reivindicar un espacio
laico capaz de limitar el peso opresivo de esas religiones paganas que
son las ideologías fanáticas. Dicho de otra forma: traspasado
el umbral de un nuevo milenio, resulta fundamental edificar sin el lastre
arcaico de ciertos socialismos un modelo de convivencia generoso y equitativo
y, por supuesto, tolerante y no violento. Y ello con el objetivo de
frenar el odio, la intolerancia y xenofobia que aún auspician,
fuera y dentro de la Europa democrática, muchos partidos que
pomposa y románticamente se autoproclaman descendientes del linaje
marxista."
Los
monstruos políticos de la modernidad. De la Revolución
francesa a la Revolución nazi (1789-1939)
María Teresa González Cortés