Histórico

 

Programa La Linterna

Recensión de nuestra novedad, El sistema de despoblación. Genocidio y Revolución Francesa.

El programa La Linterna le dedicó un espacio, para escucharlo pulsar:
http://www.cope.es/detalle_programa,17,1,19810

El Catoblepas dijo:
"Además, la edición, muy cuidada en todos y cada uno de sus aspectos, aporta un estudio histórico con gran número de fuentes documentales inéditas extraídas de los fondos de la Biblioteca Nacional Francesa. También aporta bibliografía actualizada sobre la Revolución francesa y, asimismo, un índice explicativo de los autores y términos que empleó Babeuf en su obra El sistema de despoblación."
http://www.nodulo.org/ec/2009/n086p23.htm


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Revista Leer
Marzo 2009, nº 200

Max y Mortiz y otras historias

"Nueva edición española de uno de los clásicos de la historieta europea, con nueva y cuidada traducción del alemán, que rescata los contenidos auténticos y el sentido del humor original. Un trabajo verdaderamente relevante y elogiable".

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El País, Babelia
Marzo, 14 de 2009

Per el afortunado
Henrik Pontoppidan
Traducción de María Pilar Lorenzo

Por Sergio Rodríguez

La maldición de un ser errante

"En 1917 El Premio Nobel, recayó en dos autores daneses, Karl Gjellerup (1857-1919) y Henrik Pontoppidan (1857-1943), ambos hijos de pastores protestantes que renegaron de la tradición familiar para abrazar la renovación cultural escandinava promovida por el crítico Georg Brandes. Si bien cada uno interpretó a su modo la peculiar transición de su país a la modernidad, que coincidió con su declive como potencia tras las sucesivas derrotas ante Reino Unido y Prusia, es a Pontoppidan a quien corresponde el mérito de haber plasmado los contrastes de la época durante su prolífica carrera de escritor. Como buen naturalista se ocupa de recrear la sociedad a través de sus contradicciones, aunque él da un paso más allá del determinismo e interviene en la psicología de sus personajes -perfilados casi como genios o superhombres nietzscheanos- con un nivel de exigencia a la altura de las expectativas que ellos mismo se crean y que el sistema no les permite realizar.

Su novela por entregas, Per el afortunado -el sarcasmo también inspira los títulos de los ocho volúmenes en que la obra fue publicándose entre 1898 y 1904- resulta interesante porque en ella Pontoppidan rinde cuentas consigo mismo. Y lo hace con una honestidad admirable: para que se hagan una idea de la arrogancia con que el protagonista reniega de su origen tomen nota de esta frase: "lo que arrastro de mi pasado cabe en un bolsillo del chaleco". Así se las gasta el tal Per cuando todavía es joven y se va a comer el mundo, poco después de abandonar su Jutlandia natal huyendo del cristianismo exacerbado de su familia. Sus años de estudiante de ingeniería en Copenhague pueden ser vistos como la forja ejemplar de un self-made man o como la imparable ascensión de un megalómano trepa. Tanta audacia, gallardía y orgullo -con su doble vertiente de dignidad y soberbia- esconden la maldición del hombre errante condenado a no encontrarse nunca a sí mismo. Porque este pijoaparte danés capaz de cualquier cosa, desde pegarle un tiro a un crucifijo hasta dar el braguetazo con una heredera judía, resulta ser la primera víctima de un carácter insaciable que rechaza lo que se propone antes siquiera de haberlo conseguido.

Per el afortunado es más de lo que aparenta: bajo la estructura de una clásica novela de aprendizaje -contacta con pulso épico para que el desenlace resulte todavía más irónico- se esconde un ejercicio de reconstrucción cuya aventura consiste en la anulación del yo. De ahí que el protagonista ocupe tanto espacio narrativo y los demás personajes queden supeditados a él; sólo Jakobe, su amor y antagonista, parece cobrar total independencia para convertirse por mérito propio en la auténtica heroína moderna. Y aunque el estilo de Pontoppidan no se caracteriza por las innovaciones formales, bastaría su tratamiento del concepto de identidad para afirmar su vigencia. Eso y su habilidad para recordarnos, en estos tiempos de quiebras y desplomes bursátiles, la auténtica naturaleza del capitalismo rampante o el riesgo que corremos cuando los especuladores se hacen los dueños del progreso.

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DELIBROS
Febrero 2009, nº 228

Per el afortunado

Una gran novela. Per el afortunado, le valió a su autor, Henrik Pontoppidan el Premio Novel de Literatura en 1917. Está considerada como una de las grandes novelas de la literatura europea de todos los tiempo, aunque es hoy, gracias a Ediciones de la Torre, cuando tenemos la oportunidad de leerla en castellano. Un libro, centrado en los siglos XIX y XX, que llega al lector español traducido por María Pilar Lorenzo.

Per el afortunad en la red

Los navegantes cibernéticos pueden ver recensiones de este libro en:

http://www.babab.com/wp/?p=237
http://en-danes.mforos.com/520782/8101976-nuevo-libro-per-el-afortunado/
http://www.ambmadrid.um.dk/es/menu/ informacionsobredinamarca/ultimasnoticias/Presentacin
DeLaPrimeraTraduccinDePerElAfortunado.htm

http://literaturasnoticias.blogspot.com/2008/11/244-presentacin-del-libro-per-el.html
http://www.elconfidencial.com/cache/2008/11/26/10
_llega_espanol_afortunado_novela_nobel_danes.html

http://es.geocities.com/literatura_nordica/Per_el_afortunado.html
http://www.cunoticias.com/noticias-categoria_print.php?categoria=cultura&hfecha=26-11-2008 (nº 45)
http://actualidad.terra.es/cultura/articulo/llega-per-nobel-pontoppidan-2914931.htm
http://www.escritores.org/recursos/novedades1108.htm


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EL PAÍS
30 de diciembre de 2008

Ezaquiel Moltó (Alicante)

Gerardo Muñoz recopila la riqueza del idioma en Latinoamérica

Glosario sexual y amoroso

Temblar es un verbo que significa enamorar, pero tienen otras aceptaciones: en Costa Rica es excitar o en Cuba hacer el amor. Las mismas palabras, referidas al amor y al sexo, que tienen significados y connotaciones diferentes. El escritor alicantino Gerardo Muñoz acaba de publicar Glosario panhispánico del amor y del sexo, un compendio de las 2000 palabras que figuraran en el Diccionario de la Real Academia y otras 800 obtenidas de fuentes diversas como periódicos, libros o manuales. "Es un tema que me gusta y divierte, además de ser muy rico y práctico, sobre todo en una sociedad en la que las relaciones humanas no tienen fronteras", explica Muñoz, que ha estado trabajando durante más de un año y medio en este libro, de Ediciones de la Torre, que se acaba de presentar en la Feria del Libro de Guadalajara.

El glosario no se estructura alfabéticamente, sino siguiendo el "proceso natural" por el que se conocen las personas, primero las palabras referidas a la atracción, luego las del coqueteo, amor, lujuria, infidelidad…"Es un divertimiento que puede salvarnos de situaciones embarazosas", explica el autor. Entre algunos ejemplos que cita esta la aceptación en toda Latinoamérica del verbo "coger" o la "concha", que en cada país tiene una connotación diferente. Del análisis de estas palabras, otra conclusión a la que llega Muñoz es que el "machismo sigue vivo en muchas de estas palabras". Así, individuo significa una persona, pero individua es una "mujer despreciable", galante es un hombre amable, pero galanta es una mujer que flirtea. En Honduras jalón es el novio, pero jalona es puta.

Muñoz ha enviado informes a la Real Academia Española advirtiéndoles de estos significados antiguos que requieren una actualización. Adulterio significa que el cónyuge tiene una relación con otra persona de distinto sexo, pero si una mujer casada tiene relaciones con otra mujer, o un hombre con otro, no es adulterio.


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LA VOZ DE ASTURIAS
26 de septiembre de 2008


Bernardo Solís

Oviedo acoge la presentación del libro Homenaje a los niños de 1808, en el que Blanca Álvarez participa con el cuento "Carta desde el infierno".

Un canto a la paz

Una invitación a construir un mundo sin guerras. Eso es lo que pretende el libro Homenaje a los niños de 1808, que esta tarde a las 19:30 horas se presentará en la librería Cervantes de Oviedo. Coordinado por Sara Moreno, en su elaboración han participado 18 escritores y 8 ilustradores, entre ellos la asturiana Blanca Álvarez con el relato "Carta desde el infierno".

Sara Moreno destacó que la obra puede ser considerada como una antología de la literatura infantil y juvenil del momento: "No están todos los que son, pero sí son todos los que están", aseguró Moreno. Comentó que a los escritores les pidió un relato que fuera un camino a la paz, estuviera o no relacionando con los sucesos de hace 200 años.

De todo ello, ha salido un volumen que pretende aportar su grano de arena a la destructiva relación entre los jóvenes y las contiendas. Sara Moreno afirmó que el principal objetivo del libro es que los niños y los no tan niños se conciencien de que es posible vivir en paz, algo que hoy por hoy parece una utopía a temor de la evolución en los dos últimos siglos. La Guerra de la Independencia fue la primera ocasión en la que los niños se echaron a la calle para pelear, y 200 años después vemos cómo niños y jóvenes siguen siendo utilizados en las guerras como verdugos y como víctimas propiciatorias, apuntó Moreno, quien añadió que este volumen debería estar en todas las bibliotecas para servir como reflexión.
En cuanto al público al que va dirigido el libro, la coordinadora de la edición subrayó que "es apto para todas las personas mayores de 10 años". Es un libro sin edad, que hace pensar tanto a los pequeños como a los mayores, dijo. Sara Moreno quiere arrinconar el mito de que la literatura infantil y juvenil era insustancial: "No es que los niños sean tontos, ni mucho menos; es que tienen un menor bagaje cultural que los adultos. Pero lo importante es disfrutar con las historias que cuentan los libros, y las de este son muy buenas."

Uno de los encargados de las ilustraciones ha sido el artista gráfico Federico Delicado, que ha participado en los relatos "Carta desde el infierno", de Blanca Álvarez, y "El muro", de Agustín Fernández Paz. Delicado opinó que las ilustraciones deben reflejar lo que el escritor ha querido transmitir, ayudar a la comprensión del texto. Por eso, los dibujos son un apoyo más para la historia, la fotografía hace referencia al mundo tal y como lo vemos, mientras que en el dibujo siempre hay una interpretación de la realidad que pasa por el tamiz del artesano. Además, la ilustración suele ser más afectiva, fácil de entender, y maneja unos colores y formas que son familiares para los más jóvenes.


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Boletín Cultura Ocio para El Puerto de Santa María y la bahía
Febrero 2007 www.el-boletin.com

Las orillas del tiempo. Marta Borcha

Cuentan que cuando tenía cinco años, Marta Borcha quería ser enfermera. Lo leo en un suelo de El País en su edición de Valencia. Quería ayudar a los enfermos en las guerras. Quizá por ello terminó haciéndose periodista. Y, por lo tanto, escritora. Los juntaletras y los sanitarios quizá se parezcan en el hecho de que intentan ponerle tiritas de buenas palabras a una sociedad que en realidad padece una enfermedad terminal, la del egoísmo superlativo.

"Tanto amor y no poder nada contra la muerte", rezongaba César Vallejo. Y quizá sea esa la moraleja final del primer libro de esta joven escritora valenciana, Las orillas del tiempo, que agrupa veintiocho relatos que a veces no son enteramente ficciones sino, como llamó su director Ben Stiller a una película emblemática de la Generación X, "Reality bites", quizá sean trozos de realidad, a caballo entre el realismo sucio de Raymond Carver y la rabia lastimera de Charles Dickens.

Salvando el tiempo y las distancias, desde luego, porque Marta Borcha es una escritora desafiantemente joven que escribe con las pulsiones -emotivas o literarias- propias de su época, sin excesivo manierismo como tal vez cupiera esperar de su condición de novata a la hora de salir no sólo indemne sino con éxito de los laberintos de papel.

Hay sobrados elementos literarios y periodísticos en estos textos, tan sobrecogedores como Puntiaguidas, redondas, planas, La exclusiva, o Indignada, que de repente se vuelven felices, tanto en cuanto se alejan más de esa realidad pura y dura con la que coquetea su prosa de buena factura aunque a menudo urgente.
Licenciada en Filología Hispánica, Marta Borcha no ejerce el frecuente periodismo de despacho, ese que cree que las noticias crecen en los árboles de un fax o en el parterre del correo electrónica. A veces, da la sensación de que los escritores de hoy -e incluso los intelectuales si es que siguen existiendo-dan la espalda a la historia, no se inmiscuyen en las noticias, no discuten en la barra de los bares ni se mojan o se mofan en lo que haya que mojarse o que mofarse. En esta larga temporada de artistas que se creen semidioses no es malo escribir, como diría León Felipe, desde el nivel exacto del ser humano, sin abismos ni altares, sino desde el trono cotidiano de un autobús de suburbio, de un vagón de metro, de un empleo rutinario, de un fin de semana sin salir de casa, de un fin de mes sin llegar a fin de mes. Las orillas del tiempo de Marta Borcha vendría a ser, para que nos entendamos, las antípodas de los eruditos a la violeta.

Como nada es casual, entiendo que este primer saludo suyo desde el escenario tiene mucho de desembocadura de experiencias, de digestión de estilos. Se adivina en su prosa los ojos de una lectora y la fibra sensible de una vividora. Pero sobre todo se intuye un largísimo camino por delante.

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CLIJ
Número 218, septiembre 2008

Homenaje a los niños de 1808

En el levantamiento del pueblo de Madrid contra las tropas napoleónicas en mayo de 1808 murieron hombres, mujeres y niños, víctimas de una represión brutal a causa de su osadía. En el bicentenario de esa mítica fecha, Ediciones de la Torre se ha sumando al homenaje con este espectacular libro ilustrado en el que 18 autores de LIJ -Marilar Aleixandre, Blanca Álvarez, Montserrat del Amo, Xavier Blanch, Eliécer Cansino, Paco Climent, Miquel Desclot, A. Fernández Paz, Ana García Castellano, A. García Teijeiro, A. Gómez Cerdá, A. Gómez Yebra, Juan Kruz Igerabide, C. López Narváez, Isabel Molina, A. M. Romero Yebra, Jordi Sierra i Fabra y Luisa Villar Liébana- nos regalan un relato, muchos inspirados en aquella guerra, y otros que hablan de niños en otras contiendas.


El otro gran encanto del libro es que los magníficos -y duros- relatos han sido ilustrados por ocho artistas destacados de la LIJ: Francisco Solé, Federico Delicado, Tesa González, Violeta Monreal, Marina Seoane, Ignasi Blanc, Miguel Calatayud y Xan López Domínguez. Pocas veces se ha reunido tanto talento con la palabra y los pinceles como en este literario homenaje a los niños víctimas de todas las guerras pasadas, presentes y futuras.

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El ABCD
Semana del 1 al 7 de marzo de 2008

Wilhelm Bush, para lectores de ocho a ochenta años

Mercedes Neuschäfer-Carlón.

En estos días se cumplen los 100 años de la muerte de Wilhelm Busch, gran humorista, gran pintor y dibujante, considerado como uno de los pioneros del cómic y autor de más de un centenar de narraciones cortas, todas ellas ilustradas por su propia mano. Muchas son para adultos, pero las hay también dedicadas especialmente a niños y a jóvenes. La más famosa es Max und Moritz, probablemente el libro juvenil alemán que más éxito ha alcanzado.
La popularidad de Wilhelm Busch (1832-1908) en Alemania es inmensa. Desde generaciones, sus narraciones son lectura obligada de todos. Rara vez se encuentra un alemán que no sepa de memoria por lo menos algunos de sus pegadizos versos que son citados con frecuencia.

¿SUBVERSIVO O REPRESIVO?
Max und Moritz fue considerado en su publicación a finales del siglo XIX como texto "subversivo" que causaba rebeldía e indisciplina en los jóvenes. Más tarde, fue tachado de "represivo" por los antiautoritarios de 1968. Y, a pesar de juicios tan contradictorios, su éxito ha sido imparable hasta la fecha de hoy.
La obra de Busch fue escrita en una época en la que la literatura para niños estaba caracterizada por un fuerte didactismo y propagación de los valores burgueses. Busch se burla a veces de estos valores. Y con su fina ironía y talento satírico, con su ingenio, el ritmo y gracia de sus versos y la expresividad de los dibujos que los ilustran, logra cautivar a los lectores.
Max y Moritz son dos chiquillos traviesos -y bastante atravesados también- que aterrorizan a los vecinos de un pequeño pueblo. En la descripción de las virtudes de las personas, en apariencia honorables, que sufren las travesuras de los endiablados chicos, no deja de entreverse una escondida burla.


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